
Ella estaba con su mama, su hermano y sus abuelos en el negocio. La mamá iba a la óptica y no salía más. Después iba su hermano y tampoco salía, entonces, ella también entraba. Al pasar la puerta unas manos blancas huesudas, con uñas largas, le sacaban cortésmente el abrigo y una vez adentro, era un monstruo que los comía. Ella podía salir corriendo y avisar a los abuelos de su hermano, que ese monstruo se había comido a su mamá y a su hermano Roly, pero no le creían y la ponían en penitencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario